¿Algo que reseñar?

30 años, nada más y nada menos, que de uno de los discos capitales dentro de la discografía de Depeche Mode.

Hace escasas semanas salió Spirit a la venta y con ello un recordatorio del cariz político que había tomado Depeche Mode en alguna fase de su carrera. Si A Broken Frame (1982) contenía por portada a la segadora soviética, Construction Time Again de solo un año después albergaba al herrero.

Menuda sorpresa nos ha deparado el nuevo trabajo de Depeche Mode. Y es que, en tiempos donde cada día nos sorprende menos nada, obsequios así son de agradecer.

Cuando la mejor música no era de las masas…

1986, la música New Wave estaba comenzando a oxidarse en pos de movimientos más alternativos y el Synth Pop olía a rancio, aunque caducase solo 2 días atrás, como quien dice.

¿Exciter…o quizá no tanto?

¿Una de las mejores portadas de la historia para uno de los peores discos de Depeche Mode?

Fama, dinero y…¿decadencia? Depeche Mode es una de las bandas más genialmente extrañas en cuanto evolución se refiere y que más vidas paralelas pueda haber llevado en el terreno musical. Pocos saben lo que es vivir la vida de una auténtica estrella del rock sin serlo, excepto ellos.

Si alguna vez ha habido una banda de la cual un rockero no se avergüence de escuchar esa es Depeche Mode. Para muchos de los que nos atrevemos en adentrarnos en su vasto y ampliamente malinterpretado mundo, Depeche Mode supone el placer prohibido imposible de negar.

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