¿Algo que reseñar?

Brain Damage

Todo drogata tiene su camello, pero si te conviertes en adicto a una droga alucinógena demasiado exótica, que sólo te la puede administrar una especie de babosa parlante de un palmo de larga y de forma fálica llamada Aylmer, las posibilidades para encontrar otro camello se cierran digamos que un poquito. Más grave es todavía que esta criatura no te cobra dinero, sino que a cambio de darte tu dosis diaria te pide algo más comprometido…

Alien, El Octavo Pasajero

“En el espacio nadie puede oírte gritar…”

Ya empezando por las gélidas y amenazantes palabras incrustadas en su cartel promocional, a nadie puede extrañarle lo más mínimo aquello que en última instancia depara esta abismal y sublime cinta, que por derecho propio se alza como “la mejor” que haya conjugado jamás dos géneros como el terror y la ciencia ficción, llegando prácticamente al consenso general.

Indiana Jones y la Última Cruzada

Y asistimos con esta, ya increíble, pirueta en triple carpado mortal -con mano alzada y la otra en los huevos- del mago del entretenimiento contemporáneo Steven Spielberg, a lo que casi parecía ya un absoluto imposible, porque lo que alcanzó el norteamericano mediante la tercera y “última” andadura en la saga “Indiana Jones” es para quitarse el sombrero, la peluca y hasta la viscosa peliculilla de pringue que recubre al cerebelo, entendiendo que concluyentemente ‘La Última Cruzada’ se convertía en la puntilla definitiva que situaba a esta masiva franquicia como una de las más populares tril

El Caballero Oscuro

Christopher Nolan es capaz de todo, es capaz de hacer que se desmorone lo que por años te era sagrado para poner en su lugar su creación. Capaz hasta de llevar a Don Gato a la gran pantalla y convertirlo en un drama urbano con trasfondo existencialista sacando al público llorando de la sala. Él fue capaz de crear no sólo la mejor película de superhéroes con esta cinta que nos ocupa, sino que a su vez la separó de ese saco convirtiéndola en un Thriller con distinguidos retazos de Cine Negro, ramificando a múltiples posibilidades la mera etiqueta de Acción.

Indiana Jones y el Templo Maldito

‘Indiana Jones y el Templo Maldito’, la segunda entrega en la exitosa saga del brincador arqueólogo, prueba con pulso firme el cómo no siempre las segundas partes deben ser forzosamente malas. Aunque bien es cierto, deja traslucir algo de verdad en ello, en tanto en cuanto esta nueva aventura de Indy no se acerca ni por un solo minuto a la primera y original cinta, ‘En Busca del Arca Perdida’ ¿Predecible? Más que probable.

Cisne Negro

En estos tiempos que sufrimos de remakes, precuelas, sagas mojabragas, comics de celuloide e infografía de garrafón, es muy de agradecer que de vez en cuando, aunque sea muy de vez en cuando, un director sorprenda con algo no sólo original sino apasionante, en esta era en la que llevamos lustros escuchando eso de que ya todo está inventado.

En Busca del Arca Perdida

Existen trillones de millones de incautos que, ajenos a quedar miserablemente expuestos, siguen insistiendo en que cuando acuden a una sala de estrenos a ver una inservible cochambre como ‘Watchmen’ o revisitan una vieja cintucha como ‘Kickboxer’ lo hacen en aras del dichoso entretenimiento; Y claro está ¿Quién coño soy yo para censurar a nadie? ¿Ah? Clarísimamente nadie, os digo. Ahora bien, que quien sea que me venga con la batallita, le añada después “de mierda” o en su defecto “barato”, porque llamando a las cosas por su nombre difícilmente nos llevaremos a encontronazo.

Mil Ojos Tiene la Noche

Aparte de su ‘Reloj Asesino’ (The Big Clock), rodada aquél mismo año en que tuvo lugar la cinta de la que hoy hablamos, la filmografía del australiano John Farrow no es que destaque especialmente por ningún otro título, a no ser que uno tire de algún que otro western genérico como ‘California’ del ’46 (con Barbara Stanwyck y Ray Milland) o un par de aceptables noirs entre los que podríamos rescatar a ‘His Kind of Woman’ (con Vincent Price y Jane Russell) del ’51 o ‘Where Danger Lives’ del año anterior, con el icónico Robert Mitchum al frente.