¿Algo que reseñar?

“Siempre quise ir a Macon, Georgia”
Nelson Muntz, episodio 7x20

El gran éxito a nivel planetario de "Hotel California" llevó a The Eagles a una intensa gira mundial durante más de un año y medio.

Ante la salida de Bernie Leadon de la banda, The Eagles eligen como su sustituto a Joe Walsh, uno de los guitarristas de rock clásico más demoledores del país.

Con “One Of These Nights” (1975) The Eagles se conviertieron en una de las bandas más importantes del planeta. El álbum alcanzó el nº 1 de las listas, hecho que se repetiría en lo sucesivo con todos sus discos.

En 1974, durante la grabación del tercer álbum de The Eagles, “On The Border”, se une a la banda Don Felder, un guitarrista oriundo de Gainesville, Florida. Durante sus años de instituto se ganaba unos dólares dando clases de guitarra a otros chavales de la escuela, entre ellos un tal Tom Petty.

El segundo álbum de The Eagles es un disco conceptual. Pero no a la manera de otros que tratan sobre profundas crisis existenciales, locura, el auge y la caída en el mundo del estrellato o el lado oscuro de la sociedad.

La cita fue en el Troubadour de Los Angeles, en el área de West Hollywood, en torno a la una de la madrugada. Aún faltaban muchos años para que este lugar fuese uno de los puntos fuertes de la escena angelina de cardados, mallas, cocaína, bourbon y guitarras agresivas.

El término "nuevos Beatles" se ha utilizado con demasiada ligereza a lo largo de la historia del rock. Pero hubo una banda que estuvo destinada al honor de colgarse semejante etiqueta, contando incluso con el beneplácito de los propios Fab Four: Badfinger.

La figura del perdedor es uno de los puntales del intelectualismo del siglo XX en los EEUU. Una generación entera de atistas de diverso pelaje que se comieron en su niñez o adolescencia el crack del 29 y fueron remontando la cosa conforme su país (y su clase media) lo hacía.

Mad Max: Furia en la carretera

"No os volváis adictos al agua, esa sensación se apoderará de vosotros y extrañaréis su ausencia."

Lo digo desde ya: no sabía nada de Mad Max ni de esa trilogía ochentera que aun no he visto. No sabía nada, absolutamente NADA del universo de Mad Max. Así que para mí todo me vino de nuevo.

Desde el minuto uno agradezco haberme dejado los 7 euros que cuesta la entrada para ver en la gran pantalla a esta clase magistral de acción.